La forma nos atormenta. En nuestro devenir, sufrimos por la incapacidad de ver que todo está vacío. Si viéramos la no-permanencia inherente a la forma, si aceptásemos el cambio continuo y nos despegáramos de nuestras propias ideas, seríamos libres.
No olvidemos que nosotros mismos somos tan solo un fenómeno más del vacío cambiante. No permitamos que nuestro apego nos convierta en rehenes de nuestra propia existencia. Sólo librándonos de nuestros propios juicios seremos libres.
Alejandro Rosito dice:
12 de Abril de 2008 a las 23:12 ||Visitar Alejandro Rosito
No entendamos el concepto de vacio, ¡vivámoslo!. Liberemonos del concepto mental del vacio, ¡sintámoslo!.
Palabras, palabras. Buena guía para mostrar el camino a la liberación, pero el camino solo puede recorrerse andando. Recordar y no olvidar nuestro “rostro original”