Ante todo debemos reconocer claramente que la forma del fenómeno de la voluntad, es decir, la forma de la vida o de la realidad es propiamente lo presente y no lo futuro ni lo pasado, que no existen más que para el concepto y por el encadenamiento de la conciencia sometida al principio de razón. En el pasado no ha vivido nadie, ni en el porvenir tampoco; sólo el presente constituye la verdadera vida, pero es también su patrimonio cierto, que nadie puede arrebatarle. El presente existe siempre con su contenido; ambos se ostentan firmes como el arco iris en la cascada.
El mundo como voluntad y representación, Arthur Schopenhauer