El sexto patriarca preguntó al Bodhidharma:
”¿Cómo es posible alcanzar el Tao?”.El Bodhidharma respondió:
”Exteriormente, toda actividad cesa; interiormente, la Mente deja de agitarse. Cuando la Mente se ha convertido en un muro, entonces adviene el Tao”.
El exterior no cambia, cambia nuestra interpretación de actividad en el exterior. Cuando la mente se convierte en un “muro”, no se convierte en algo rígido, inexpugnable y cerrado, sino sobretodo en algo quieto, sobrio y sin intención.
Y es entonces, ciertamente, cuando la Mente capta el Tao, que siempre está ahí.