En cierta ocasión, Buda se vio amenazado de muerte por un bandido llamado Angulimal.
«Sé bueno», le dijo Buda, «y ayúdame a cumplir mi último deseo. Corta una rama de ese árbol»
Con un golpe de su espada, el bandido hizo lo que le pedía Buda. «¿Y ahora qué?», le preguntó a continuación.
«Ponla de nuevo en su sitio», dijo Buda.
El bandido soltó una carcajada: «¡Debes estar loco si piensas que alguien puede hacer semejante cosa!»
«Al contrario», le dijo Buda. «Eres tú el loco al pensar que eres poderoso porque puedes herir y destruir. Eso es cosa de niños. El poderoso es el que sabe crear y curar»
Anthony de Mello, S.J., La oración de la rana (II)
Ed. Sal Terrae